¿Cómo me fue en las prácticas?
Realicé dos prácticas docentes en la escuela primaria Adolfo López Mateos, Mazatán, municipio de Zapotitlán de Vadillo. En la primera jornada realicé junto con mi compañera de equipo el proceso de diagnóstico para la intervención de un proyecto de gestión y en la segunda jornada ya se trató de la aplicación del proyecto. Puedo mencionar que me fue bien en las prácticas, ya que antes de la esta segunda jornada estuvimos trabajando en equipo para llevar a cabo ciertas actividades de gestión para llevar a cabo el proyecto de gestión. Fue sin duda una experiencia totalmente distinta de acontecimientos y situaciones imprevistas para tal fin. Para empezar, el no contar con un vehículo para transportarnos de la comunidad en la que nos estábamos quedando hacia la cabecera municipal, propició que agotáramos los recursos para poder trasladarnos, lo cual si bien resultó interesante para mí, también en ocasiones provocaba cierta frustración. Estábamos en una comunidad sin señal, se contaba con muy poco apoyo por parte del comisario de la comunidad para los traslados, el único teléfono que había él lo tenía y aunque nunca se nos negó el apoyo, evidentemente no siempre estaba a nuestra disposición. Por fortuna en uno de nuestras visitas a Zapotitlán se nos ocurrió llegar a la oficina de seguridad pública, y ahí les comentamos nuestra situación y la manera en la que solicitábamos su apoyo, para llevar a cabo de manera segura nuestra gestión. Fue muy grato el apoyo que recibimos de su parte, y ni qué hablar de la ventaja que resultaba el que la policía pasara por nosotras y nos llevara a los lugares a los que necesitábamos acudir. El calor era insoportable en ocasiones, pero el aire acondicionado de la camioneta, la música y hasta el agua que nos ofrecían, no bueno, hacía que no padeciéramos ninguna mortificación. El subdirector de seguridad nos hacía el favor de localizarnos a las personas que pretendíamos ir a visitar para la gestión y así nos evitábamos doble vuelta. La verdad es que en ese sentido no batallamos, porque fue muy acertado acudir a este tipo de apoyo y el trato respetuoso de ambas partes hacía todo mucho más confortable.
Después de haber entregado oficios, de haber planteado propuestas para lograr que se les otorgaran porterías y uniformes deportivos a los alumnos de la escuela primaria, la respuesta que se nos dio fue de un sí inmediato a todo. Estuvimos muy al pendiente del cumplimiento de la gestión, sin embargo, el tiempo nos ganó y no nos fue posible ver terminadas las porterías ni estar ahí en la entrega de los uniformes deportivos al alumnado.
Es importante también mencionar, que el apoyo que se tuvo por parte de los maestros que laboran en ese plantel también fue bueno, no hubo oposición en cuanto en dos ocasiones solicitar tiempo antes de salir de clases para poder trasladarnos a la cabecera municipal, y también cuando estuvo en sus manos brindarnos un “rait”, lo hicieron con gusto. Los maestros nos veían con muchas ganas de trabajar, así que nos propusieron una actividad extra, en caso de que nuestro proyecto de intervención no pudiera verse concluido antes de terminar la jornada de práctica, lo cual no nos pareció mala idea. La consigna era pintar las puertas de las aulas y de los baños. Parte de nuestra gestión también consistió en conseguir el recurso para comprar la pintura y material que se necesitó para ello, y así lo hicimos, sólo que en esta ocasión no se pidió apoyo a presidencia, sino que la obtención de recursos se obtuvo involucrando a la escuela y a la comunidad.
Los resultados obtenidos no fueron los esperados, pero sí quedó en lo personal, el hecho de participar en no sólo un proceso de gestión, una satisfacción de que en la medida de las posibilidades se logró apoyar a la escuela en las necesidades de las mismas, y no sólo en infraestructura sino también en lo educativo-pedagógico.
Realicé dos prácticas docentes en la escuela primaria Adolfo López Mateos, Mazatán, municipio de Zapotitlán de Vadillo. En la primera jornada realicé junto con mi compañera de equipo el proceso de diagnóstico para la intervención de un proyecto de gestión y en la segunda jornada ya se trató de la aplicación del proyecto. Puedo mencionar que me fue bien en las prácticas, ya que antes de la esta segunda jornada estuvimos trabajando en equipo para llevar a cabo ciertas actividades de gestión para llevar a cabo el proyecto de gestión. Fue sin duda una experiencia totalmente distinta de acontecimientos y situaciones imprevistas para tal fin. Para empezar, el no contar con un vehículo para transportarnos de la comunidad en la que nos estábamos quedando hacia la cabecera municipal, propició que agotáramos los recursos para poder trasladarnos, lo cual si bien resultó interesante para mí, también en ocasiones provocaba cierta frustración. Estábamos en una comunidad sin señal, se contaba con muy poco apoyo por parte del comisario de la comunidad para los traslados, el único teléfono que había él lo tenía y aunque nunca se nos negó el apoyo, evidentemente no siempre estaba a nuestra disposición. Por fortuna en uno de nuestras visitas a Zapotitlán se nos ocurrió llegar a la oficina de seguridad pública, y ahí les comentamos nuestra situación y la manera en la que solicitábamos su apoyo, para llevar a cabo de manera segura nuestra gestión. Fue muy grato el apoyo que recibimos de su parte, y ni qué hablar de la ventaja que resultaba el que la policía pasara por nosotras y nos llevara a los lugares a los que necesitábamos acudir. El calor era insoportable en ocasiones, pero el aire acondicionado de la camioneta, la música y hasta el agua que nos ofrecían, no bueno, hacía que no padeciéramos ninguna mortificación. El subdirector de seguridad nos hacía el favor de localizarnos a las personas que pretendíamos ir a visitar para la gestión y así nos evitábamos doble vuelta. La verdad es que en ese sentido no batallamos, porque fue muy acertado acudir a este tipo de apoyo y el trato respetuoso de ambas partes hacía todo mucho más confortable.
Después de haber entregado oficios, de haber planteado propuestas para lograr que se les otorgaran porterías y uniformes deportivos a los alumnos de la escuela primaria, la respuesta que se nos dio fue de un sí inmediato a todo. Estuvimos muy al pendiente del cumplimiento de la gestión, sin embargo, el tiempo nos ganó y no nos fue posible ver terminadas las porterías ni estar ahí en la entrega de los uniformes deportivos al alumnado.
Es importante también mencionar, que el apoyo que se tuvo por parte de los maestros que laboran en ese plantel también fue bueno, no hubo oposición en cuanto en dos ocasiones solicitar tiempo antes de salir de clases para poder trasladarnos a la cabecera municipal, y también cuando estuvo en sus manos brindarnos un “rait”, lo hicieron con gusto. Los maestros nos veían con muchas ganas de trabajar, así que nos propusieron una actividad extra, en caso de que nuestro proyecto de intervención no pudiera verse concluido antes de terminar la jornada de práctica, lo cual no nos pareció mala idea. La consigna era pintar las puertas de las aulas y de los baños. Parte de nuestra gestión también consistió en conseguir el recurso para comprar la pintura y material que se necesitó para ello, y así lo hicimos, sólo que en esta ocasión no se pidió apoyo a presidencia, sino que la obtención de recursos se obtuvo involucrando a la escuela y a la comunidad.
Los resultados obtenidos no fueron los esperados, pero sí quedó en lo personal, el hecho de participar en no sólo un proceso de gestión, una satisfacción de que en la medida de las posibilidades se logró apoyar a la escuela en las necesidades de las mismas, y no sólo en infraestructura sino también en lo educativo-pedagógico.
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